domingo, 30 de noviembre de 2014

Cambio

Cuando las rachas malas duran demasiado 
Cuando dices pasaré pagina
Cambiaré 
Cuando día tras día intentas que todo salga bien...

 Y.. vuelve a salir mal , ahí , justo ahí es cuando se necesita un giro radical en la vida , no volver ha caer en lo mismo , plantarse ante el mundo, en definitiva , ganar la batalla a la vida . 

Esto no es fácil lo sé  pero aunque no lo creáis la típica frase "querer es poder" es verdad , quien se propone salir de una situación acaba saliendo , solo hay que proponerselo y darse un tiempo a uno mismo .

Quien se queda en cambiaré , pasaré pagina y vuelve a tropezar con la misma piedra una y otra vez , nunca va a conseguir salir de ahí , si nos produce daño continuamente , no merece la pena esperar a que eso no sea así .Porque ahí fuera aunque no lo veamos hay cosas mucho mejores que nos estamos perdiendo .


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Ley de vida.

A veces me pregunto porqué dolerá tanto. ¿No deberíamos dejar en el más absoluto olvido todas esas cosas que nos duelen? Deberíamos, si. Pero parece ley de vida... Cuanto menos debes hacer, más haces. Y eso nos ha pasado a todos alguna vez, lo prohibido llama la atención. ¿Recordáis cuando nuestras madres nos decían que no podíamos hacer algo? ¿O cuando nos decían que no hiciéramos eso, que nos íbamos a hacer daño? Y siempre, siempre terminábamos haciéndolo. Y siempre, absolutamente siempre, nos terminábamos haciendo daño. Pues... Esto es prácticamente igual, en este caso, no nos lo prohíbe nuestra madre, nos lo prohíbe la misma lógica, la razón. Sabemos que no debemos, pero aún así, ahí seguimos. Como por ejemplo con esa persona a la que queremos pero nos hizo mucho daño, la cual sabemos que debemos olvidar, pero no lo hacemos, porque vamos contra la razón y la lógica, porque en esta vida, en realidad nada tiene sentido. El querer, el odiar... Nada tiene sentido. Pero esto es la vida, señores y señoras. Y por muy puta que sea, hay que aceptarla.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Morfeo tampoco vendrá ésta noche.

Miras la hora de tu reloj y te das cuenta de que es hora de ir a dormir, de que ya es demasiado tarde para seguir despierta. Y te despides de toda la gente con la que estas hablando esa noche por WhatsApp, dejas el móvil sobre la mesilla y te acurrucas bajo tus sabanas y mantas buscando el calor de estas, y lo encuentras. Entonces cierras los ojos y piensas en el día que has pasado... Las clases o el trabajo, las charlas que has tenido con diferentes personas, e incluso repasas mentalmente lo que has dejado pendiente de hacer y debes hacerlo mañana sin falta. Y llega el momento en el que Morfeo esta apunto de llevarte con el, ese en el que tus pensamientos ya no tienen sentido alguno porque, mayormente, domina el sueño. Y estas a punto de rendirte a él, a Morfeo... Pero no lo haces. Porque justo en el último segundo te viene a la mente el rostro de esa persona, esa a la que tanto deseariamos conservar a nuestro lado, y Morfeo desaparece, pero aparecen los nudos de garganta. ¿Se acordará de mi como me acuerdo yo de él? Te pones a pensar y te das cuenta de que él ha estado en tus pensamientos todo el dia de manera inconsciente, a la hora que te daba los buenos dias, la hora en la que marchaba a estudiar o trabajar, en la que volvia y te sentias feliz por muy malo que haya sido el dia en general... Y en la que se despedia de ti para irte a dormir. Entonces caemos en esa particular y tan nuestra manía, que es la de ahogarnos en añoranza y en recuerdos, con el nudo de nuestra garanta creciendo por microsegundos y las lagrimas naciendo en los ojos. Ese momento en el que te dejas ir. Te dejas ir y dejas a las lagrimas salir. Pero no contentos con eso. ponemos música, pero no una que sepamos que nos anime, no, ponemos esa que nos recuerda a esa persona, y lloramos aun mas. Y para remate de nuestra obra maestra, abrimos de nuevo WhatsApp para buscar esa conversación que lleva su nombre, la cual deberíamos haber borrado hacía tiempo, para leer y releer aquellos días. Dejas a tu mente viajar por tus recuerdos, pero interiormente maldices el momento en el que le dejas hacerlo, dándote cuenta que esa noche Morfeo también te abandonará dejando en su puesto a los recuerdos, el insomnio, y las lágrimas.