Consejos, experiencias, opiniones, vivencias... Toda clase de relatos acerca de aquello a lo que llamamos "vida".
lunes, 3 de noviembre de 2014
Morfeo tampoco vendrá ésta noche.
Miras la hora de tu reloj y te das cuenta de que es hora de ir a dormir, de que ya es demasiado tarde para seguir despierta. Y te despides de toda la gente con la que estas hablando esa noche por WhatsApp, dejas el móvil sobre la mesilla y te acurrucas bajo tus sabanas y mantas buscando el calor de estas, y lo encuentras. Entonces cierras los ojos y piensas en el día que has pasado... Las clases o el trabajo, las charlas que has tenido con diferentes personas, e incluso repasas mentalmente lo que has dejado pendiente de hacer y debes hacerlo mañana sin falta. Y llega el momento en el que Morfeo esta apunto de llevarte con el, ese en el que tus pensamientos ya no tienen sentido alguno porque, mayormente, domina el sueño. Y estas a punto de rendirte a él, a Morfeo... Pero no lo haces. Porque justo en el último segundo te viene a la mente el rostro de esa persona, esa a la que tanto deseariamos conservar a nuestro lado, y Morfeo desaparece, pero aparecen los nudos de garganta. ¿Se acordará de mi como me acuerdo yo de él? Te pones a pensar y te das cuenta de que él ha estado en tus pensamientos todo el dia de manera inconsciente, a la hora que te daba los buenos dias, la hora en la que marchaba a estudiar o trabajar, en la que volvia y te sentias feliz por muy malo que haya sido el dia en general... Y en la que se despedia de ti para irte a dormir. Entonces caemos en esa particular y tan nuestra manía, que es la de ahogarnos en añoranza y en recuerdos, con el nudo de nuestra garanta creciendo por microsegundos y las lagrimas naciendo en los ojos. Ese momento en el que te dejas ir. Te dejas ir y dejas a las lagrimas salir. Pero no contentos con eso. ponemos música, pero no una que sepamos que nos anime, no, ponemos esa que nos recuerda a esa persona, y lloramos aun mas. Y para remate de nuestra obra maestra, abrimos de nuevo WhatsApp para buscar esa conversación que lleva su nombre, la cual deberíamos haber borrado hacía tiempo, para leer y releer aquellos días. Dejas a tu mente viajar por tus recuerdos, pero interiormente maldices el momento en el que le dejas hacerlo, dándote cuenta que esa noche Morfeo también te abandonará dejando en su puesto a los recuerdos, el insomnio, y las lágrimas.
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